Dharana
Todo el mundo posee, en alguna medida, la facultad de concentrarse. Una practica consciente de esta habilidad fortalece las corrientes del pensamiento, clarifica las ideas y pone en uno parte del inmenso poder latente en la mente. Lo que antes parecía nublado y confuso se hace claro y definido. Lo que era difícil y complejo se torna fácil. Se es capaz de trabajar con mayor eficacia, de desarrollar más labor en menor tiempo y de incrementar la propia capacidad.
En Yoga, como en otras disciplinas espirituales, la concentración es el primer paso hacia la meditación que, a su vez, lleva, finalmente, a la experiencia de dios. Los que la mayoría de las personas llaman meditación no es más que concentración. El poder de la mente es dirigido y enfocado sobre una idea abstracta o un símbolo inspirador. Cuando todas las vibraciones de pensamientos ajenos se han apaciguado, uno va directamente a la fuente, como una flecha.
Normalmente han de transcurrir años antes de que se produzca este cambio de conciencia durante la práctica. Las personas mundanas se rigen por los sentidos. Cuando la mente está distraída por la pasión y los deseos, resulta difícil concentrarla en cualquier cosa. Los sentidos y los deseos son fuerzas que van hacia afuera, estimula la tendencia natural de la mente a exteriorizarse.
«El estado de concentración deviene tras 12 segundos donde la atención fluye continua. El estado meditativo ocurre cuando la concentración se sostiene durante 144 segundos(12×12) 2 minutos y 40 segundos. El estado de samadhi con 21 minutos y 28 segundos de meditación(144×12)»….